¡Come ensaladas de tu jardín durante todo el año!
La ensalada es una verdura tan común en nuestras mesas que ya no le prestamos atención. Dependiendo de los hábitos de cada uno, a veces tiene un papel decorativo, unas pocas hojas colocadas en el plato para darle un toque de frescura, y en ocasiones un lugar imprescindible en la comida. En este último caso, es el acompañamiento inseparable del queso lo que destaca por su crujiente y sazón. Todos lo entenderán, la ensalada es una verdura imprescindible. Esto es bueno, ya que la ensalada se cultiva casi durante todo el año, al tiempo que ofrece una amplia variedad de variedades. ¡Imposible aburrirse! De hecho, hay todo un mundo --de sabores--, entre la delicadeza de la lechuga y la robustez teñida con el amargor de la hoja rizada o, mirando hacia ensaladas aún más distintivas, entre la ternura de las rosetas de lechuga de cordero y la firmeza de las hojas de escarola. Para cultivar esta emblemática hortaliza de hoja, disponemos de dos técnicas, además de complementarias, la siembra y el trasplante de plantas jóvenes comerciales. En otras palabras: es posible cultivar ensaladas de semilla a planta, o comprar plantas jóvenes para que crezcan más. Las ventajas de la siembra son: menor coste, posibilidad de escalonar la siembra en el tiempo, aparición de un gran número de plantas y posibilidad de tomar ensaladas jóvenes durante el crecimiento ayudando a airear los cultivos. Los inconvenientes ? El riesgo de tener una mano pesada y de una siembra demasiado gruesa, la necesidad de trasplantar si se quiere ver crecer unos metros y un mayor seguimiento durante la emergencia. En cuanto al trasplante de plantas comerciales jóvenes, tiene la ventaja de permitir plantar directamente en el lugar, de tener un mejor control de la fecha de cosecha y de eliminar la posibilidad de emergencia. Los inconvenientes ? Lo principal es un costo más alto, que sigue siendo razonable.

En ambos casos, nadie puede afirmar estar a salvo de ver que sus ensaladas se disparan en lugar de espesarse, lo que produce hojas muy amargas. Finalmente, en ambos casos, las variedades cultivadas deben elegirse según el clima y la época del año. Para las variedades de invierno, la lechuga (batavias, pommées…), la lechuga de cordero y la achicoria (rizada y escarola) serán más rústicas.
Dificultad : Fácil
Costo : Unos euros
Herramientas necesarias : - Un rastrillo - Un dibble - Una regadera - Una línea (opcional) - Semillas o plantas para trasplantar
Paso 1: prepara el suelo

En suelo enriquecido en otoño y trabajado previamente, hacer algunos surcos poco profundos con un rastrillo.
Paso 2: sembrar

La siembra se puede realizar en el lugar o debajo de un marco, esta última técnica ofrece un mejor control de la emergencia (cosecha temprana, facilidad de monitoreo). En ambos casos, asegúrese de sembrar "luz". Cubra con unos pocos milímetros de tierra y luego apisone con la parte posterior del rastrillo. Esta operación se puede repetir cada dos semanas, para escalonar las cosechas.
Paso 3: trasplante de las plantas jóvenes

Las plantas jóvenes a trasplantar pueden provenir del mercado o de plántulas previamente elaboradas. En el caso de la siembra, toma con cuidado tus plantas, cuidando de no dañar las raíces y hojas. En el caso de las plantas comerciales, riegue los terrones y luego rómpelos suavemente. El riego permite que las raíces recolonicen rápidamente el suelo.

¡No intentes quitar la tierra que los rodea! Hacer un pequeño agujero con el dibble y cerrar alrededor del cepellón teniendo cuidado de no enterrar el collar (la base de las hojas): es el corazón de la futura planta.

Apisonar alrededor del pie. El espaciamiento recomendado entre dos plantas depende de la variedad y su desarrollo (en promedio, entre 20 y 30 cm).
Paso 4: agua

En ambos casos - siembra o trasplante - la operación debe ir seguida de riegos suaves - con lluvia fina o muy localmente en la base de la planta - riegos imprescindibles para la emergencia y / o recuperación. Lo siguiente dependerá del clima y la robustez de la planta. Una vez que las raíces han colonizado el suelo, se puede regar con menos frecuencia.
Paso 5: proteger (opcional)
Las ensaladas son sensibles a las condiciones climáticas (sequía, heladas, etc.) y vulnerables a los ataques de determinados insectos (babosas, caracoles).

En el primer caso, la protección se puede proporcionar mediante campanas, macetas o cajones volteados sobre la planta. En cuanto a los ataques, es posible utilizar mantillo (lino, cáñamo, paja, etc.) alrededor de las plantas. También se recomiendan cenizas de madera y posos de café.

Recuerda que, en todos los casos, ¡solo puedes limitar el daño ya que el apetito de los depredadores es fuerte!