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Arreglar una fuga de agua es sin duda una de las reparaciones más comunes que se realizan en una casa o apartamento. Y también es uno de los más sencillos. No siempre es la molestia de alertar a un plomero, un poco de material suele ser suficiente: masilla para una acción que solo será temporal, o un soplete para soldar permanentemente y en silencio.
Primer paso esencial: limpiar a fondo el sitio de la fuga
Antes de trabajar en las tuberías para reparar la fuga, e independientemente de la técnica utilizada, es importante secar y limpiar el extremo de la tubería dañada. Primero, es recomendable cerrar el agua y vaciar las tuberías abriendo los grifos. Luego, se recomienda desengrasar la ubicación de la fuga. Finalmente, utilizando papel de lija, un cepillo de alambre o incluso una lima, es importante exponer el metal de la tubería y eliminar todo rastro de oxidación o pintura que pudiera debilitar la efectividad de la reparación.
Para una reparación temporal de la fuga de agua, una pasta de relleno es suficiente.
Tomar una pizca de resina epoxi, agregar la misma cantidad de endurecedor, amasar hasta obtener una pasta homogénea de igual color. Esta es la receta para detener una fuga en minutos. Luego, dependiendo de la fuga, la mezcla se puede aplicar como un tapón o una perla. Después de haber alisado el conjunto con un dedo húmedo, basta con dejar secar entre 5 y 15 minutos si las tuberías siguen bajo presión.
Para estar definitivamente silencioso, prefiera soldar
La soldadura con soplete se puede realizar cuando aparece una fuga en la conexión entre dos tuberías. En estas condiciones, primero es necesario calentar el extremo de la tubería y hacerlo incandescente. Luego, basta con aplicar el alambre de estaño del que saldrá el material que llenará el agujero en el cobre. Por, la soldadura debe realizarse alrededor de la tubería dañada.