Las cerámicas están hechas de arcilla, cocida a muy alta temperatura, y materiales naturales, como tierra, cuarzo, arena o feldespato. Así encontramos varios tipos, con diferentes propiedades. Antes de hacer una elección, debes tener en cuenta varios elementos, incluida la estancia a la que está destinada, así como el lugar, suelo, pared o encimera.
La elección de las baldosas cerámicas: estética y resistencia
En primer lugar, hay que cuidar la armonía general de la casa, evitando mezclar demasiado los estilos. Tenga en cuenta que no cambiará sus mosaicos todos los años. Luego, el que seleccione para el piso debe ser de una calidad lo suficientemente buena como para resistir el impacto y no marcar con demasiada facilidad. Para un baño, asegúrese de que haya recibido un tratamiento de humedad. En cuanto al color, no debemos olvidar que si bien el blanco es el efecto más bonito, no obstante es muy desordenado y puede pasar mucho tiempo limpiándolo. Existe una amplia variedad de colores claros, en tonos blanquecinos o beige, que dan mucha luminosidad a la estancia y tienen la ventaja de enmascarar las manchas. También puedes optar por un suelo en tonos cálidos, para darle un ambiente más agradable a tu hogar. Finalmente, piense en la instalación: cuanto más grandes sean las baldosas, más fácil será.
Diferentes tipos de baldosas cerámicas.
Las baldosas de terracota están hechas de arcilla amarilla, ocre o roja y arena. Para resistir el tiempo, las baldosas son gruesas y reciben un tratamiento que las protege de la humedad y las marcas. Podemos diferenciar tres tipos: loza, revestida con un esmalte brillante, de uso común, pero también muy frágil; las baldosas de terracota, pequeñas baldosas octogonales rojas; esmaltes, que permiten componer mosaicos. Las baldosas de gres, realizadas a partir de elementos minerales, ofrecen naturalmente una gran resistencia. En comparación con el gres porcelánico, el gres estirado tiene una ventaja. > Solicite presupuesto para la instalación de su alicatado